El Hombre Multiorgásmico (Mantak Chia): Resumen y Reseña

El hombre multiorgásmico, de Mantak Chia, sostenido en una mano frente a una pareja en la cama
El hombre multiorgásmico promete orgasmos múltiples; en el resumen te cuento qué parte del método es real y qué conviene ignorar.
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¿Puede un hombre tener varios orgasmos seguidos sin perder la erección ni “acabar”? Según este libro, sí, y no es una promesa de gurú: los sexólogos William Hartman y Marilyn Fithian midieron en laboratorio a 33 hombres que se declaraban multiorgásmicos, y registraron una media de cuatro orgasmos por sesión, con un caso que llegó a dieciséis. Es un fenómeno real, aunque poco común, como recoge una revisión científica de 2016.

La idea que lo hace posible es más simple de lo que parece: orgasmo y eyaculación no son lo mismo. Alrededor de esa distinción, El hombre multiorgásmico construye un método completo.

En esta reseña te cuento qué enseña de verdad, qué parte funciona y cuál conviene leer con cautela, y para quién tiene sentido.

Mi veredicto rápido: un 6,5/10 —un método real y aplicable, envuelto en una capa de pseudociencia que conviene ignorar.

Ficha rápida de El hombre multiorgásmico

AutoresMantak Chia y Douglas Abrams Arava
Año1996 (edición original en inglés)
Páginas~250
CategoríaRelaciones / salud sexual
Idioma originalInglés (The Multi-Orgasmic Man)
Dificultad de lecturaMedia (denso en la parte técnica)
Calificación de Alejandro6,5/10

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Conviene saber quién firma el libro. Mantak Chia (Bangkok, 1944) es el creador de un sistema de salud que comercializa desde hace décadas, el Universal Healing Tao o “Tao Sanador”, con su centro Tao Garden en Tailandia y una larga lista de libros y talleres; Douglas Abrams es escritor y editor. Esto importa por dos razones.

La primera: el libro es también la puerta de entrada a ese sistema de pago, y vale la pena tenerlo presente al leer sus promesas.

La segunda: no existe evidencia científica que respalde el “chi” ni las fórmulas taoístas en las que se apoya buena parte del método; algunos estudiosos han señalado además que Chia presentó la sexualidad taoísta adaptada al público occidental. Esto no descalifica el libro; sitúa el marco desde el que leerlo.

El hombre multiorgásmico de Mantak Chia, el libro reseñado
Mi ejemplar de El hombre multiorgásmico: método taoísta y polémica a partes iguales.

De qué trata El hombre multiorgásmico: la tesis central

La idea de la que cuelga todo el libro es esta:

“El orgasmo y la eyaculación son dos procesos físicos diferentes, a pesar de haber sido equiparados en Occidente durante largo tiempo.”

En el hombre, el orgasmo (la cumbre placentera, con contracciones pélvicas) y la eyaculación (la expulsión del semen, un reflejo) ocurren con segundos de diferencia, y por eso es fácil confundirlos. Si aprendes a reconocer ese instante y a frenar justo antes, puedes sentir el orgasmo sin disparar la eyaculación, y repetirlo.

Los autores sostienen que, además de multiplicar el placer, no eyacular conserva energía y mejora la salud; esa segunda parte es tradición taoísta, no ciencia. La primera parte —que orgasmo y eyaculación son separables— sí tiene respaldo en la sexología occidental que el propio libro cita (Kinsey, Katchadourian, Hartman y Fithian).

Diagrama de la diferencia entre orgasmo y eyaculación en el hombre
La idea que sostiene todo el método: orgasmo y eyaculación no son lo mismo.

El método del hombre multiorgásmico, paso a paso

El libro es, sobre todo, un manual. Lo he resumido en cinco pasos que respetan su orden y no dejan fuera ninguna de sus técnicas.

Los cinco pasos del método del hombre multiorgásmico
El método, de un vistazo: de la idea base al sexo en pareja.

1. Orgasmo y eyaculación no son lo mismo

Es el paso conceptual, y el más valioso. El sexólogo Herant Katchadourian lo resume en una frase que el libro recoge: “Algunos hombres pueden inhibir la emisión de semen al tiempo que experimentan las contracciones orgásmicas: en otras palabras, tienen orgasmos sin eyacular“.

A partir de ahí hay que separar dos ideas que el libro mezcla. La que sostiene este paso es que puedes sentir las contracciones del orgasmo sin expulsar semen. La otra es lo que los autores llaman “la pequeña muerte”: ese bajón de energía y sueño que llega después de eyacular.

Para pintar ese bajón recurren a la imagen del amante que eyacula, gruñe y se derrumba, y a una anécdota de Miles Davis, que en Playboy contaba que evitaba “irse” antes de tocar porque sentía que entregaba toda su energía; los deportistas que se abstienen antes de competir van por la misma intuición. Esos ejemplos ilustran la creencia del libro sobre ese bajón, no la separación entre orgasmo y eyaculación.

Mi lectura: aquí el libro acierta de pleno. Separar mentalmente las dos sensaciones cambia cómo entiendes tu propio cuerpo, y es la base de casi cualquier trabajo serio sobre control eyaculatorio. No necesitas dar por bueno el marco energético para que esta distinción te sirva.

2. Los cimientos: respiración, suelo pélvico y leer tu excitación

Antes de cualquier técnica, el libro manda construir base. Tres cosas: respiración abdominal profunda (que baja el ritmo cardíaco y te aleja del punto de disparo), fuerza del músculo pubococcígeo o músculo PC —el mismo de los ejercicios de Kegel, que aquí se localiza cortando el chorro al orinar—, y aprender a leer tu propia excitación a través de lo que el libro llama los cuatro estadios de la erección.

La utilidad de esto último es concreta: saber si todavía puedes bajar el ritmo o si ya te estás acercando al punto de No Retorno.

Mi lectura: esto es lo más aplicable y, curiosamente, lo menos original: es entrenamiento de suelo pélvico y conciencia corporal, algo que cualquier fisioterapeuta o sexólogo suscribiría. Funciona, y funciona por pura mecánica corporal.

3. Separar el orgasmo de la eyaculación tú solo

El libro propone el autoplacer como laboratorio: darte placer sin llegar a eyacular para aprender a detectar el punto de No Retorno, el instante tras el cual la eyaculación ya es inevitable.

El ejercicio base es una secuencia simple: cuando notes que te acercas, detén la estimulación, espera a que la excitación baje y retoma.

El libro suma otros recursos físicos —apretar el pene, tirar del escroto hacia abajo o presionar el punto del Millón de Dólares, en el perineo entre el ano y el escroto—, pero el núcleo es parar y volver a empezar.

Mi lectura: el “detenerse y volver a empezar” es un clásico de la terapia sexual, y practicarlo en solitario primero es sensato. Lo valioso es que aprendes a sentir cómo sube tu excitación y a actuar antes del punto de No Retorno, en vez de distraerte o aguantar a ciegas.

El libro, además, trata la masturbación sin culpa y con naturalidad, algo que se agradece.

4. Mover la energía: Aspiración en Frío, Gran Aspiración y el Bloqueo Dactilar

Aquí entra el corazón taoísta del método. Para los autores, la clave no es solo frenar, sino “subir” la energía sexual desde los genitales por la columna hacia el resto del cuerpo, a través de un circuito que llaman la órbita microcósmica.

Las dos técnicas centrales son la Aspiración en Frío (mover esa energía cuando aún estás tranquilo) y la Gran Aspiración (cuando ya estás muy excitado).

Como último recurso, una vez pasado el punto de No Retorno, describen el Bloqueo Dactilar: presionar con tres dedos el perineo para impedir físicamente la salida del semen. También fijan cada cuánto conviene eyacular según la edad, siguiendo al médico taoísta Sun Ssu-miao.

Mi lectura: esta es la parte que hay que leer con la cabeza fría. Toda la “energía”, el “chi” y la “órbita microcósmica” son tradición taoísta, no fisiología: el libro las presenta a veces como si la ciencia las respaldara, y no es el caso.

Puedes quedarte con la instrucción práctica (respirar, contraer, desviar la atención) sin tragarte la explicación energética.

Y el Bloqueo Dactilar no lo recomiendo: bloquear la eyaculación por presión empuja el semen hacia la vejiga —lo que se conoce como eyaculación retrógrada— y es justo el tipo de práctica que conviene no improvisar.

Un apunte antes de seguir: el libro propone prácticas físicas concretas —bloquear la eyaculación presionando el perineo, ejercicios de suelo pélvico, técnicas de estiramiento del pene— y hace afirmaciones de salud que no siempre se sostienen. Nada de esto sustituye el criterio de un profesional; si vas a probar algo que toque tu salud, contrástalo antes.

5. Llevarlo a la cama con tu pareja

La última mitad del libro traslada todo esto al sexo en pareja.

Hay un repaso sólido de la anatomía y el placer femeninos (incluido el punto G), ritmos de penetración que alternan movimientos superficiales y profundos, la idea de “enroscar” en lugar de embestir, un catálogo de posiciones, una versión en pareja de la Gran Aspiración y un ejercicio de intercambio de energía que llaman la Unión de Almas.

Para llevar esto a la práctica sin convertirlo en una prueba de resistencia, hace falta hablarlo antes y acordar una señal clara para bajar el ritmo o parar. Ahí el libro acierta: insiste en la comunicación y deja claro que “‘no’ significa no”.

Mi lectura: los capítulos dedicados a la pareja y al placer femenino son mejores de lo que esperaba, y el énfasis en comunicar y en no tratar el sexo como una prueba de resistencia envejece bien. La parte de “intercambio de energía yin-yang”, de nuevo, es marco, no mecanismo.

Y además: impotencia, próstata y la “segunda primavera”

El libro cierra con tres bloques que vale la pena nombrar aunque no sean el núcleo. Un capítulo escrito para la mujer (con dos coautoras, una de ellas médica) que enseña, entre otras cosas, ejercicios de suelo pélvico y el discutible huevo de jade (una piedra que el libro propone introducir en la vagina para tonificar el suelo pélvico).

Un capítulo de resolución de problemas y sexualidad a lo largo de la vida, con la técnica de Entrada Suave para la impotencia, masajes de próstata y testículos, y la idea de la “segunda primavera” (una supuesta recuperación del vigor sexual en la madurez).

En estos capítulos aparecen las afirmaciones de salud más flojas del libro, sobre las que vuelvo más abajo.

Pros y contras del libro

Lo que el libro aciertaLo que el libro deja corto
El cambio de enfoque “orgasmo ≠ eyaculación”, con respaldo realEnvuelve un método útil en pseudociencia energética presentada como fisiología
Un método concreto y aplicable, con ejercicios clarosAfirmaciones de salud sin base (retener semen “alarga la vida”) y alguna peligrosa (ver más abajo)
Buen trato del placer femenino, la comunicación y el consentimientoMarco fechado en 1996: datos y contexto social que hay que actualizar
Desdramatiza la masturbación y la impotenciaRepite en exceso la promesa de “energía” y longevidad

A quién le sirve este libro (y a quién no)

Le sirve a: el hombre que quiere más control eyaculatorio o superar la eyaculación precoz y está dispuesto a practicar; quien busca dejar de vivir el sexo como una cuenta atrás hacia “acabar”; parejas con ganas de explorar juntas y comunicarse mejor; y el lector curioso al que no le incomoda el envoltorio oriental y sabe separar la técnica del misticismo.

No le sirve a: quien busque un libro de fisiología sexual laico y con fuentes sólidas; quien tienda a tomarse al pie de la letra cualquier afirmación de salud (aquí hay varias que no debe seguir); o quien quiera un método rápido sin la disciplina de semanas o meses que el propio libro pide.

Y hay que ser claro con lo que exige antes de empezar. Los propios autores hablan de una o dos semanas para las primeras señales y de tres a seis meses para dominarlo.

Pide un trabajo poco glamuroso de suelo pélvico, hecho casi a diario. Pide, si lo llevas a la pareja, alguien dispuesto a acompañarte y a comunicarse sin prisa. Y pide estómago para un envoltorio muy oriental —chi, energía, meridianos— y criterio para separar la técnica de esa capa.

Si esas condiciones no encajan contigo ahora mismo, el libro se te va a hacer cuesta arriba y probablemente lo abandones a la mitad.

Aplicabilidad para el lector hispanohablante

Dos cosas hay que adaptar al leerlo hoy. La primera es el contexto: es un libro estadounidense de 1996, con su marco de “Oriente frente a Occidente” y referencias de la época; el diagnóstico social y las cifras hay que leerlos con esa fecha en mente, no como descripción del presente.

La segunda es más seria y tiene que ver con la salud. El libro afirma que el sexo sin eyacular es “más seguro” frente a las infecciones y llega a sugerir que retener el semen refuerza las defensas frente al VIH: eso es falso y potencialmente peligroso, y no debes guiarte por ello.

Recomienda además el espermicida nonoxinol-9 como protección frente al VIH. Pero la OMS lo desmintió en 2002: no protege contra el virus y su uso frecuente puede incluso aumentar el riesgo.

Para el sexo seguro, las referencias son el preservativo y las pautas sanitarias actuales, no las de este libro.

Con esa corrección sobre la mesa, la parte de técnica y de comunicación en pareja sí se aplica bien a la vida real. Y al aplicarlo, la clave es no caer en la trampa que el propio libro avisa: convertir “ser multiorgásmico” en otra prueba de rendimiento.

El método rinde cuando lo tomas como lo que es —aprender a leerte y a ir más despacio con tu pareja— y no como una marca que superar en la cama.

Preguntas frecuentes sobre El hombre multiorgásmico

¿De qué trata exactamente el libro?

De cómo un hombre puede separar el orgasmo de la eyaculación para tener varios orgasmos seguidos, con un método de respiración, suelo pélvico, control de la excitación y “manejo de la energía” de raíz taoísta, además de capítulos sobre el sexo en pareja.

¿Funciona la técnica del hombre multiorgásmico?

La base —reconocer la excitación y frenar antes del punto de no retorno, con suelo pélvico fuerte— es un enfoque reconocido de control eyaculatorio y a muchos les da resultado con práctica. La capa energética que la envuelve no tiene respaldo científico.

¿Hay que eyacular para tener un orgasmo?

No necesariamente. Orgasmo y eyaculación son procesos distintos, y con entrenamiento es posible sentir el primero sin el segundo. Ese es, de hecho, el punto de partida del libro.

¿Es seguro no eyacular?

No eyacular no es dañino en sí, y el semen se reabsorbe. Lo que no debes creer son las promesas de salud y longevidad asociadas, ni la idea de que “ahorrar” semen refuerza tu inmunidad.

¿Qué es el punto del Millón de Dólares?

Es como el libro llama a un punto del perineo, entre el ano y el escroto, que presionan para retrasar la eyaculación. El nombre viene de la tradición taoísta.

¿El libro tiene base científica?

En parte. La distinción orgasmo/eyaculación y algunos ejercicios sí; el marco del “chi” y la “energía sexual”, no.

Lo que te llevas del libro

  • Orgasmo y eyaculación son cosas distintas: ese solo cambio de mentalidad ya vale la lectura.
  • Antes de cualquier técnica, entrena lo básico: respiración, suelo pélvico y conciencia de tu excitación.
  • El control real nace de sentir más, no de distraerte o anestesiarte.
  • El envoltorio energético —chi, meridianos— puedes dejarlo de lado: lo que funciona es la técnica.
  • En pareja, comunicar y bajar el ritmo rinde más que cualquier técnica de resistencia.
  • Ignora las promesas de salud del libro y, sobre el sexo seguro, hazle caso a la ciencia actual.

¿Vale la pena leer El hombre multiorgásmico? Mi veredicto

Mi calificación: 6,5/10. Es un libro con un método real y aplicable —el cambio de enfoque que propone es de los que se quedan— y con capítulos sorprendentemente buenos sobre el placer en pareja, la comunicación y el consentimiento.

Lo que lo baja de nota no es que sea antiguo o incómodo, sino que mezcla ese método útil con pseudociencia presentada como fisiología y con alguna afirmación de salud directamente peligrosa.

Se puede aprovechar mucho, pero solo si lo lees con criterio: quédate con la técnica y el cambio de mentalidad, y deja fuera el misticismo y los consejos médicos.

Si te interesa el tema y quieres la fuente completa, puedes conseguir El hombre multiorgásmico aquí.

Si te interesa la masculinidad en clave más simbólica, ahí está mi reseña de Iron John, de Robert Bly.

Y si lo tuyo es el patrón del hombre que siempre complace, lo desmenucé en ¡Basta ya de ser un Tipo Lindo!.

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